[] a cráneo abierto

galería marco pérez









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Marco Pérez

Nacido en los 80’s

Originario de Puebla, Pue. México

Diplomado en Fotografía en el Centro Integral de Fotografía (Puebla, México)

Talleres: Desnudo, Producción B/N, Fotografía Experimental, Cianotipia, Retrato


Serie microentorno

Esta serie es la traducción de las percepciones que tuvo el autor en una de sus múltiples jornadas realizadas al año, la peculiaridad de dichos encuentros con el micro mundo es que son realizados en cuclillas, ya que el gran placer que resulta de este ejercicio alimentan el hedonismo postmoderno del que él es sujeto, siendo esta entrega el predicado.

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sobre tu caparazón

(imagen http://www.flickr.com/photos/gaboo40/3010481900/)


Dos inmensas tortugas copularon larga y satisfactoriamente. Desde una gran altura se podía ver una hermosa mancha en el azul. Lo inevitable es la separación: baja la tortuga macho complacida sexualmente pero triste por separarse de su nena. De hecho, algunos siglos después de terminar el acto copulatorio, siguió sobre el lomo de ella, quien se lo pidió. Sabían que un caparazón no es capaz de aguantar un peso así por siempre. Nena eligió la muerte, él también y bajó.

Desde hace ya milenios se miran largamente. Restriegan sus cráneos sin poder acariciarse.

– Preciosa, quisiera sentir tus labios y mejillas entre mis dedos, pero tú sabes, mis manos son torpes.

Sabios ancianos ríen al imaginar a las inmensas tortugas moviendo sus cortas manos frenéticamente, intentando abrazarse; de esta manera, provocando verdaderos desastres terrestres.

Ahora son dos manchas en el azul, soledaddistanciaenvolvente. Pero se espera el apocalíptico momento, la resurrección de la tortuga macho quien recuperara fuerzas y trepara nuevamente a Nena...

Un zoofílico reprimido de nombre Christopher escuchó sobre la verdad, e intentando negar este hecho al mundo y a él mismo, desarrolló una teoría. Tiempo después emprendería un largo viaje destinado a probarla.

En cierto sentido tuvo razón: la tierra es óvala. Más ningún iluminado puede negar el hecho de que dos inmensas tortugas habitan el centro de nuestro planeta.


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Javier Dorantes (Puebla, 1982)

Fue antologado en el libro Di algo para romper este silencio, celebración por Raymond Carver compilado por Guillermo Samperio para la editorial Lectorum.


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otaola y el cadáver de godard





Contacté a Alejandro Otaola cuando escuché Fractales para platicar sobre su proyecto: un disco arriesgado no sólo en su distribución sino en la forma en la que se compone; éste no es un disco de línea estructural pues su composición, fragmentaria de principio a fin, da la sensación de estar envuelto en un torrente sonoro.

La entrevista con Alejandro fue vía telefónica y de ella, extensa y enriquecedora, presento aquellas preguntas y respuestas que ayuden a entender la composición fragmentaria de su trabajo, así como la visión estética que siguió Otaola para planear, grabar y mezclar Fractales.


FADE IN


Yussel Dardón (YD): Al Escuchar Fractales me dio la impresión que su estructura es similar a un guión cinematográfico. ¿Qué fue lo que te llevó a experimentar esa fragmentación?

Alejandro Otaola (AO): Fue un proceso en el que tuvo que ver la tecnología. Ya con Santa Sabina, como dejamos de tener tecladista, empezamos a trabajar con secuencias. Llegábamos con una secuencia electrónica al ensayo que servía de guía para saber qué iba a tocar cada quien. En Fractales trabajé los bocetos en la laptop, lo que me permitió llegar a un bosquejo mucho más armado, pues en ella se veían claramente las partes que conformaban la canción. Normalmente lo que tratas de hacer en una banda es que cada parte de la rola se funda entre sí para que la canción se vuelva un solo evento musical.


YD: Es decir que tu trabajo de edición fue parecido al montaje o al cut up: ir tomando pedazos para armar un discurso.

AO: Exacto, decidí conservar la fragmentación de la rola para que cada parte se vea como elemento independiente y para que la narrativa de las canciones sea semejante a como se cuentan las historias en el cine, que es la suma de varios shots que en la mesa de edición adquieren sentido.


YD: El disco mantiene una intención de construcción progresiva o de avant garde, ¿consideras Fractales un proyecto de avant garde, recordando el disco de John Zorn en homenaje a Godard?

AO: La principal influencia cinematográfica para el disco fue Godard, un poco porque él trataba sus películas como la suma de varias cosas aisladas, provocando que la gente ejercitara el músculo de la imaginación. Él hacía eso no nada más por radical sino por tenerle cierto respeto al público, supone que el público es inteligente y que no se le tiene que dar todo en la boca. A mí me daba una sensación similar en el sentido de la fragmentación, no buscaba tanto hacer un disco que fuera progresivo o vanguardista, quizá en lo que quería que estuviera la sensación de vanguardismo era en la presentación de la música, como en la rola “El eclipse”, que tiene tres bateristas diferentes, aunque eso no significa que los tres hayan estado juntos de manera simultánea, tamborileando como si fuera Coyoacán o Zipolite, sino que hay momentos donde la canción es más industrial se vuelve algo hip-hopera y acaba de manera más punk, entonces cada uno de los bateristas toca un fragmento diferente de la canción; la canción se podía haber presentado como un solo evento que conservara un solo estilo, pero el sistema de fragmentación me dio chance de hacerlo de manera gordardiana, dejando fuera cosas muy elementales para que el que escuche Fractales tenga que involucrarse en el proceso creativo.



YD: Me parece muy importante tu propuesta: no subestimar al espectador al escucha; el mismo Borges decía escribir para lectores inteligentes que no tuvieran miedo a enfrentar un reto. ¿No crees que bajo esta estética se corra el riesgo de caer en un hermetismo visual o sonoro?

AO: Va un poco más por ahí, no tanto por el lado de que se genere un hermetismo, que la música se vuelva tan críptica que sólo un grupo minúsculo de clavados puedan disfrutarla y entenderla, al final creo que el resultado musical tiene que ser algo que por sí mismo se defienda. En Fractales, como la narrativa está asociada a cómo se cuentan las historias, que primero sucede algo y eso nos lleva a otro lugar y luego a otro lugar y de ahí pasamos a otra cosa, la idea no era hacer algo críptico, sino así como la música comercial está diseñada para que le guste a un chingo de gente, Fractales está diseñado para que al que le guste, le guste un chingo.


YD: La estructura del disco te permite visualizar cada elemento de manera independiente y también como una unidad, ¿consideras que cada elemento es tan importante como la suma de sus partes?

AO: Exactamente, el título de Fractales viene porque las canciones se forman por varios pequeños fragmentos, como si fuera una especie de mural o de vitral que si lo ves muy de cerca, ves cada fragmento de cristal y la forma y color que tiene, pero a medida que te alejas entiendes por qué están colocados así. El disco está unido por pequeños fragmentos, pero a su vez cada canción también se compone de fragmentos, pero a su vez cada canción también se compone de fragmentos, de manera que el disco lo puedas ver como la suma de muchos pequeños fragmentos y cada uno está resuelto de manera independiente y, a medida que adquieres cierta perspectiva, lo puedes ver como si fuera una sola cosa, como si todo el disco fuera una sola pieza, un caleidoscopio sonoro.


YD: En cuanto a esa experimentación del caleidoscopio, en tu Myspace tienes videos que muestran una diagramación de fractales que acompañan a la melodía, ¿qué fue lo que te llevó a esta especie de videoarte sonoro?

AO: Primero fue descubrir que la manera en la que quería contar el disco era similar a lo cinematográfico. Yo tenía muchas tomas que había recopilado en muchos años. Por ejemplo, si iba de gira con Santa o la Barranca, me llevaba una cámara para ir haciendo tomas, no necesariamente de mis cuates saludando y echando desmadre, sino documentando los lugares por los que pasaba o las pistas que tenía ante mis ojos y luego se me ocurrió poner ese registro como complemento visual a algunas partes del disco, sobre todo a las que eran en vivo y me di cuenta que funcionaba bien, un poco porque el audio era un momento que yo estaba improvisando, tratando de crear de la nada algo y las visuales eran también una improvisación. Muchos de los momentos son cosas cotidianas que a partir de procesamientos, de agregarles espejos o cosas así se transformaron en figuras que parecen de otro mundo y me gustó que esa conexión con lo inmediato te dispare a lugares muy recónditos de la imaginación, creando un paralelismo con la música. Las canciones son canciones de rock, no son piezas de música contemporánea pero están presentadas de manera que da la impresión que el concepto se vuelve algo muy vanguardista o algo en lo que hay que clavarse para ver cómo entenderlo de mejor manera, involucrando al escucha, porque creo que hay como dos especies de perspectivas: la primera vez que escuchas el disco es la impresión que te deja la superficie y la segunda, cuando lo escuchas mejor y clavándote en los detalles, entiendes mejor la intención del disco que es mostrar cómo hay muchas partes independientes entre sí pero que a su vez todas están acomodadas de una manera específica para generar una totalidad.


YD: En Fractales promulgas una deconstrucción de los sonidos, sin embargo, el disco tiene una estructura muy fina.

AO: A principios de 2006 junté del material que tenía lo que más me gustaba y en un día de probar diferentes combinaciones obtuve el orden del disco, después fue darle forma al proyecto. El sistema de la fragmentación estaba diseñado desde antes de grabar, un poco sabiendo que si la manera de hacer el disco era distinto a lo que ya había hecho antes, el resultado también lo tenía que ser, pero el orden estuvo ahí desde antes que cada invitado grabara su participación.



YD: ¿Cómo fue el proceso de grabación?

AO: El disco lo grabé en el estudio de Intolerancia y fue un proceso diferente a como había hecho los discos antes; por ejemplo, cuando grabas un disco tienes normalmente el estudio dos meses, un mes para grabar y otro para mezclar y masterizar y ya tienes tu disco, pero eso implica que estuviste seis meses ensayando y preparando la música que quieres ir a grabar en el estudio. Yo lo que tenía eran unos esqueletos, llegaba al estudio a acomodar todas las pistas y secuencias electrónicas que había hecho, luego empezábamos a comprimir, a ecualizar, a planear cada elemento para que todo sonara bien. Generalmente todas las canciones empiezan con programación y poco a poco es que se van apareciendo los músicos, entonces decidía que en tal momento estaría chido que apareciera un bajo, por ejemplo que tocara Alonso Arreola, entonces le hablaba y le decía que grabara algo en el disco y ya quedábamos para la siguiente para la siguiente semana; normalmente cuando invitas a alguien a colaborar te dice, sí pero pásame un demo para ver de qué se va a tratar y llego con algo preparado. En este caso yo les decía que no, que nadie iba a escuchar nada de la música hasta el estudio y cuando llegaban no les ponía la canción completa sino el fragmento donde ellos iban a participar, y como el ecosistema sonoro ya estaba armado, pues entonces me decían qué quieres que haga. Por ejemplo, en el caso de un bajista yo quitaba el bajo guía que había hecho con la lira y decía que tocaran lo que quisieran, por eso cada músico está seleccionado por el estilo que sé que tienen. La idea con todo esto era capturar al músico de manera espontánea cuando descubre su parte, cuando haces un disco con una banda de rock estás seis meses ensayando y pensando qué meter en tal coro y dices pues a ver chingue su madre, qué pasa si hago esto, y así descubres tu parte, como que algo se ilumina y dices a güevo esto es lo que voy a tocar; el sistema de Fractales está planeado para capturar al músico como si estuviera en el momento en que se le ocurre su parte, no cuatro meses después en que llega al estudio a replicar el momento de inspiración. Fue un proceso que duró como un año, por eso le dije a Intolerancia que no quería apartar el estudio dos meses sino más bien cuando hubiera ratos libres en el estudio yo iba adelantando el disco. En todas las canciones, hasta que grabó el último invitado, supe cómo iba a sonar la canción.


YD: Lo que hiciste fue un cadáver exquisito sonoro.

AO: Exactamente, literalmente hice eso. Lo que pasa es que si tú le dices a la mayoría de las revistas de rock: No pues mi disco es un cadáver exquisito godardiano te van a poner cara de juat, mejor dime dónde tocó Sabo.


YD: Tú sabes que el arte está pasando por una especie de sincretismo que tiende más a la fragmentación, ¿A dónde crees que vaya a conducir el arte?

AO: Los medios masivos de comunicación generan una tendencia a que el lapso de atención sea más pequeño, todo tiene que ser de inmediato y si una canción en treinta segundos no te atrapó le cambias a lo que sigue; en la tele tenemos cincuenta canales y la mayor parte del tiempo te la pasas buscando si no habrá algo más chido que ver en otro canal. Yo siento un poco que si somos una generación que a través de la tecnología tenemos acceso a la historia del arte, debe generar en los creadores la responsabilidad de buscar algún tipo de originalidad en lo que se hace. Hay tantas bandas en términos musicales que se conducen como si fueran la maravilla y el hilo negro y las escuchas y te das cuenta que eso es algo que ya se hizo antes y de muchas maneras, creo que en estos momentos debe de existir en el creador una responsabilidad histórica con lo que ya se ha hecho para buscar algo diferente, porque si no, estás haciendo un copy-paste.


FADE OUT

Entrevista con Alejandro Otaola

Martes 29 de enero de 2008




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poemas de dwayne betts (versión federico vite)

(imagen de http://www.flickr.com/photos/juanvegano/1258879088/)


Sometimes It’s Everything


Time? &, what else moves man to carve tooth-

brush into god’s tongue? Call it a bid:

slang for a stretch, a mandatory minimum that leaves

years swollen into the thirty seconds

it took to kill, & reasons are worthless once

cuffs close wrists, after a night’s dirt turns

played-out war story for the body left owned by

a cell’s straight lines & right angles, & no one

cares for nothing, not about parole chances

wrapped in time’s chastity belt, or secrets

cock-eyed soap dice tell when they stop dead on

snakes, or why the block is always still,

a casket of hoarse echoes because men think

time will save them, without knowing

prison pulls steps into count time’s rhythm,

or how moments might refract, reflect blood

–retract talk, whatever, time could riff off & into

seconds, commas, fists or nothing & chants.


Algunas veces eso es todo


¿Tiempo?, y qué más mueve a un hombre a esculpir con el cepillo

de dientes dentro de la lengua de dios? Llámalo una oferta:

vulgarismo para tender, una mínima obligación que dejas

años inflamando en treinta segundos

eso toma asesinar, y las razones son indignas una vez que los

puños de camisa cierran las muñecas, después viene la porquería de la noche

agotó la historia de guerra para desechar su propio cuerpo por

la línea directa de una celda y el ángulo recto, nadie

tiene cuidado para nada, no sobre una oportunidad de promesa

envuelta en el cinturón de castidad del tiempo, o secretos

el jabón amartillado cuenta cuando ellos dejan de morir sobre

víboras, o por qué el ladrillo está siempre callado,

un cofre de ásperos ecos porque los hombres piensan

que el tiempo podría salvarlos, sin complicidad

la prisión jala pasos en la cuenta del ritmo del tiempo

o cómo este momento podría refractarse, reflejar sangre

-retirar la charla, cualquiera, el tiempo podría improvisar melodías y en

segundos, comas, puños o nada y cantos.



(imagen de http://www.flickr.com/photos/aaron_mr/2160497480/)


Winter Hunger


Your father watches the flecks add-up.

He says the wind-blown dead insects

against the window conjure ghosts:

tossed dice, the South, and his regrets.

You’re driving north on roads that glow

with high beams searching night. You cuss,

and think about the wheel’s bone feel

pressed on your palms. The hard callus

burns and you curse the time, eight years

these towns on green billboards were home –

Greensville, Nottoway, Sussex. Names

of prisons, dark restless tombstones.

Words swallow air between you two

as a firefly lights the car’s inside.

Your father has listened and now wants

to talk. You flinch and stare wild-eyed.

His voice is broken bottles, smoke,

flesh. He knows you burned his letters.

In the back, your younger brother sleeps

between your wife and child for hours.

Outside a storm begins with claps

Your father sips his third straight beer.

You never mention prison’s night.

He never mentions love’s austere

and lonely offices. You both pause.

A deer on the shoulder skitters.

When your son wakes, what will you say

about the hurt and hunger of winter?


Ansia invernal


Tu padre observa las motas adheridas.

Él dice que el viento arroja insectos muertos

contra la ventana que evoca fantasmas:

lanzados los dados, el sur, y sus lamentos.

Tú manejas al norte sobre carreteras al rojo vivo

con fuertes rayos penetrando la noche. Tú maldices

y pensar que el volante de huesos siente que pierde

su tiempo en tus palmas. El callo duro

arde y tú maldices la época del año, ocho años

esos pueblos encima de verdes carteleras fueron casas

Greensville, Nottoway, Sussex. Nombres

de prisiones, oscuras e inquietas lápidas.

Palabras golondrina aire en medio de ti dos

como una luciérnaga alumbra el carro por dentro.

Tu padre ha escuchado y ahora quiere platicar.

Tú te estremeces y miras lo salvaje que tiene ojos.

Su voz es un frasco quebrado, humo,

carne. Él sabe que tú has quemado sus cartas.

En la parte de atrás, tu joven hermano duerme

en medio de tu mujer y tu hijo por horas.

Afuera una tormenta comienza con truenos.

Tu padre sorbe su tercera cerveza derecha.

Tú nunca mencionas la noche de la prisión.

Él nunca menciona lo austero del amor

y lo solitario de las oficinas. Ambos hacen una pausa.

Un venado se desliza saltando entre el arcén.

¿Cuándo tu hijo despierta, qué podrías decir

acerca del dolor y del ansia invernal?


Dwayne Betts (Washington,1982)

Este año Viking le publicará sus memorias. Los editores consideran que en la cárcel, donde actualmente purga una condena por homicidio, ha aprendido todo lo que se tiene que aprender en cuanto ala naturaleza humana se refiere. No existen poemas en castellano de este curioso poeta que pule su oficio tras las rejas.

*Versiones de Federico Vite

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el arte de las putas



Eso de la literatura es muy incierto. Se habla de la nueva literatura como si de ella dependiera el curso de las relaciones entre individuos. Se vanagloria el posmodernismo. Los literatos son seres amorfos llenos de palabras vacías. Ja, extraña sensación de no creer. La literatura hecha con anterioridad, mucha de ella, supera a los escritos de jóvenes creadores de hasta 35 años al momento del cierre de esta edición.

Molotov no inventó nada, sólo reproduce un viejo discurso (“perra, hija de la chingada…”) que es el discurso de los demás porque nuestra voz no es más que el reflejo de otras voces. Puedo repetir las veces que quiera el discurso de otro y decir qué es mío porque sólo hasta ese momento se vuelve a evocar: no toma significación más que en el momento de abrir el libro. Feliz ultraje. (Cosa que no entenderán los que discutieron la pertinencia de que cierto poeta hiciera uso de la apropiación en un poemario ganador de premio importante: mera envidia). Muchos literatos se apasionan por echar un vistazo a la ciudad: de repente. Algunos nobles poetas se atreven a decir cosas soeces, ruborizándose al mismo tiempo.


El arte de las putas (1ª entrega de la 1ª parte)

I

Hermosa Venus que el amor presides,

y sus deleites y contentos mides,

dando a tus hijos con abiertas manos

en este mundo bienes soberanos:

pues ves lo justo de mi noble intento

déle a mi canto tu favor aliento,

para que sepa el orbe con cuál arte

las gentes deberán solicitarte,

cuando entiendan que enseña la voz mía

tan gran ciencia como es la putería.

Y tú, Dorisa, que mi amor constante

te dignaste escuchar, tal vez amante,

atiende ahora en versos atrevidos

cómo instruyo a los jóvenes perdidos,

y escucha las lecciones muy galanas

que doy a las famosas cortesanas.

Mas ya advertido mi temor predice

que al escuchar propuestas semejantes

tu modesto candor se escandalice;

pues no, Dorisa bella, no te espantes

que no es como en el título parece,

en la sustancia esta obra abominable.

Por mí la serie de los tiempos hable;

pues siguieron las mismas opiniones

todos los siglos, todas las naciones,

y hallarán en el mundo practicados

mis dogmas por las gentes más ilustres

de entrambos sexos; no permita el hado

que la obscena maldad ninguno aprenda

siendo yo su maestro; el que aún no entienda

del rígido apetito, no me lea

a no ser que advertencias pretendiese

del mal para evitarlo, pues cogido

puede un incauto ser muy fácilmente,

del contrario que no es bien conocido.

Así como se informan los pedantes

de Galego y de Lárraga, estudiantes

del homicidio, estupro y adulterio,

de plétora, aneurisma y esquinencia

para ahuyentarlo, como dicen ellos,

con rosario y con pócimas amargas,

yo no pretendo con arengas largas

disuadir el amor puro y constante

de solo a solo, ni romper deseo

la coyunda que enlaza el Himeneo.

Sufra el cuello magnánimo y robusto

su yugo tan pesado como justo,

y evitará el horror de mis lecciones;

mas ¡qué de estorbos, oh Fortuna, pones

para lograrlo! El áspero dinero



le falta al uno, al otro la licencia

del superior o el padre muy severo.

¿Quién bastará a adornar de resistencia

para que el otro sufra eternamente

a una mujer fantástica, insolente,

que fiada en el lazo indisoluble

tiranamente usurpa el despotismo

del hombre, su prudencia despreciando?

¡De cuántos infortunios libertada

fuera la humanidad si este contrato

lo anularan violadas condiciones!

Aunque no permitido, practicado

vicio que aun hoy ya no es disimulado;

¡cuántos suspiros, cuántas aflicciones

ocultas se acallaran si el recelo

turbara las seguras posesiones!

Diera yo entonces inútiles lecciones;

mas pues el mundo sigue este sistema,

no hay alguna razón para que tema

el mío establecer. Sin duda alguna

fuera mejor que el mundo me creyese

y su amor cada cual diese a la amada

para siempre en coyunda muy sagrada,

o en castidad purísima viviese.

¡Castidad! gran virtud que el cielo adora,

virtud de toda especie destructora,

y si los brutos y aves la observaran

comiéramos de viernes todo el año:

pero, ¿por qué abrazar el Himeneo?

Muchos en los demás escarmentados

le aborrecen tenaces, pues templados

no son los hombres, ni templarse pueden

si no quebrantan la naturaleza

con muy duro y con áspero castigo,

que es inhumanidad si no es fiereza,

de la ley natural dogma enemigo

y no puede haber hombre si es humano

que lo deje de ser. Con modos feos

y horrendos, sacia el uno con vil mano

el brutal apetito a sus deseos;

no es falso por no público este crimen,

ningunos aunque callan de él se eximen.

Otro incauto en nocturna complacencia

sin que al sueño hacer pueda resistencia

despierta humedecido, la blancura

de la ropa interior contaminada,

sin propio vaso, en fin, desperdiciada

la sustancia vital capaz de vida:

y no siendo posible que se impida

lo que la naturaleza a voces clama

ya justa o injustamente, inevitable

es de amor apagar la ardiente llama.



Tanto cristiano Demóstenes hablaba

fulminando del púlpito amenazas

al lascivo; mas ¿qué han adelantado?

El mundo aún hoy se está como se estaba;

prueba es que sus razones no han bastado.

Pues, ¿qué delito mi inocente Musa

comete, cuando a un mal inevitable

no pudiendo extinguirle, le modera

la malicia fatal? Ya que haya mal,

el modo por lo menos bueno sea

y hágase bien el mal. Si yo evitara

tanto dispendio en jóvenes perdidos,

¡qué felices mis versos contemplara!

¡cuántos enajenados, mal vendidos,

cuantiosos patrimonios mendigando

se miran por las putas insaciables!

Si fuera la dulzura de mi canto

capaz de impresionar el horroroso

gálico inmundo y su extinción lograse,

ésta sí fuera de mi canto hazaña.

La primer flota que nos trajo a España

Colón desde las Indias, a quien dieron

en Nápoles su nombre los franceses,

si a lo menos ¡oh Musa! consiguieses

evitar los escándalos!... Si acaso

facilitando hacia el burdel el paso

cerraras las alcobas conyugales

y las castas purezas virginales

aseguraras, ¡qué feliz serías!

Hubiera quien mis dulces poesías

notara de impiedad viendo que en ellas

se asegura el honor de las doncellas.

Si moderan los gastos excesivos

que pierden a los jóvenes lascivos,

y el contagio venéreo se destierra

de las ardientes ingles y, seguros

los tálamos nupciales, los futuros

frutos de bendición esperan ciertos;

y el infame adulterio aniquilado

llega en España a ser desconocido,

y el escándalo siempre aborrecido

del cielo, no da ya en los ojos castos

pésimo ejemplo, el daño menor debe

sufrirse por obviar mayores daños.

Así el profano Coliseo, el fuerte

circo para lidiar los bravos toros

por sólo entretener tantos ociosos,

con mil casas de juego se consienten.

Las leyes, la política indulgente

a los concubinarios dio licencia



circo para lidiar los bravos toros

por sólo entretener tantos ociosos,

con mil casas de juego se consienten.

Las leyes, la política indulgente

a los concubinarios dio licencia

por salvar al consorte el nupcial lecho.

Ciudades cultas dan con alto techo

al público burdel magnificencia

y las vírgenes castas y matronas

con no invadido honor cruzan las calles,

y así ¡oh! cualquiera que el perderte abona,

la sacra inmensidad de la nobleza

no profanes sacrílego, atrevido,

vuelve a mi verso el lujurioso oído,

que en él se encuentra el lupanar inmundo

que por escrito a tu lascivia fundo.

Y no pienses que invento estas maldades:

de ti son aprendidas; no que lo hagas

te mando, sino escribo lo que haces

y acaso encontrará la incontinencia

de ambos sexos remedio al informarse

de la astucia, del dolo y la impudencia

que recíprocamente en engañarse

practican unos y otros, y es posible

que así fuese la enmienda conseguible,

y todos conociéndose se teman

y se aborrezcan y se enmiende el mundo:

mas ya tocado de un pesar profundo

mi crédito en balanzas considero;

me juzgas un perdido putañero

pues del arte y las putas doy noticia.

La consideración ni la justicia

no engendra tal concepto, es hijo espúreo

del satírico humor de tu malicia;

ni el escrito indicio de la mente,

con modesta conducta y recta vida,

mí Musa es juguetona y divertida;

Virgilio, así, y Homero el excelente

hubieran sido atroces y guerreros

las armas y las cóleras cantando;

ni el nombrar son indicios verdaderos

del tratar la persona. De Alejandro,

Curcio, su historiador no vio el semblante;

no es maravilla que mi Musa cante

un arte al parecer de los peores:

maldades se han escrito bien mayores

de todos aplaudidas. Uno escribe

en el arte espantoso de la guerra

preceptos de asolar toda la tierra,

pernicioso y horrible a los humanos,

otro pretende habilitar las manos

en fundir el metal de los cañones

para derribar hombres a millones

y alcázares que el tiempo no lo haría

al trueno de la horrenda artillería.


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* Nicolás Fernández de Moratín, nacido allá en el 1737 (sí hombre, es el padre del otro Moratín, el tal Leandro). Sus condiscípulos eran Cadalso, Iriarte, García de la Huerta, Jovellanos y todos ellos aparentemente pertenecían a una secta (llamase corriente literaria, reunión de amigos, círculo de discusión filosófica) cuyo nombre era los Acalófilos –amantes de lo feo– que siendo tan rectos y limpios intelectuales se asumieron putañeros. Caray, siempre a los eruditos les ha gustado beber parte de la llamada cultura popular y sobre todo una figura especial que no es ni la muerte, ni la luna, ni los fantasmas, ni el misterio no resulto de la percepción, ni payasadas así: las putas, sí las putas.

Si quieres seguir leyendo más sobre Nicolás Fernández de Moratín, da click aquí: broca blog


* todas las imágenes son de www.suicidegirls.com

sección a cargo de Guillermo Carrera


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lión

(imagen archivo broca)

¿Qué hace a un clásico? Calvino más o menos dice así: hay dos tipos, los que resisten el tiempo y aquellos que preferimos, los personales. A los 18 años creía que Kieslowski era un genio (quizá sí lo fue), Jodorowsky, Kusturica… cosas difíciles y para encontrarlas había que actuar de contrabando, traficar; el chopo era un museo respetado, ahora en cualquier mercado o esquina los encuentras. Lo que sí había a granel era ese cine de mal gusto, absurdo, el que haría encabronar a cualquier socialista recalcitrante. Ahí ambulaba una joya: Lionheart. Cualquiera que recuerde las BetaMax doradas, la antenas parabólicas de tres metros y los helados Danesa 33, recordará esas películas. Jean Claude Van Dame (Juan Claudio) mostraba sus dotes bruceleeanos en Cyborg, Doble dragón, Contacto sangriento… Mi padre odiaba esas películas y yo estaba feliz por tanto chingadazo. Ese actor predecible, sin cambio histriónico alguno. Ahora reconozco su verdadero crédito. Van Dame es el actor barato por excelencia, sus películas son para la plebe gringa, negado por los iluminados, los intelectuales, los de fino de gusto y, sin embargo, Lion es un clásico. ¡Cómo puede ser! De un actor tan poco dotado y, peor aún, de ese estilo de cine. No sé. Nadie sabe cómo, sólo lo es; para gusto de algunos y enfado de otros, clásicos como Casablanca, Lo que el viento se llevó, Naranja mecánica, Doctor Zhivago… tienen sus antagónicos: El gran Jefe, Terminator, Mad Max, Krull, Conan, Rocky, Esas películas que disfrutas viendo una y otra y otra vez. El último gran clásico: The Fight Club. Palahniuk tiene que estar feliz.

Víctor. H. Benitez
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