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Por la calle, los gatos negros saltan sorpresivos para cruzarse a sus pies. Las escaleras se recargan a los muros de su camino. Los espejos estallan a su roce, y truenan persistentes los grillos bajo sus zapatos.
–Pide a Dios que te aleje la mala suerte – escuchó de un amigo.
–Yo soy hombre de ciencia – contestó altanero, levantando una ceja.
En las noches, cuando está solo, se inca junto a la cama y ora: “Energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado, energía es igual a …”
Fernando Sánchez Clelo